En busca del buen cine
"Oppenheimer" generalmente se refiere a J. Robert Oppenheimer, un físico teórico estadounidense conocido por su papel en el Proyecto Manhattan durante la Segunda Guerra Mundial, que culminó en el desarrollo de la primera bomba atómica.

Una deliciosa y fresca cinta de aventuras contemporáneas, claramente deudora de la narrativa de Mark Twain, es como si estuviéramos viviendo nuevas andanzas de Huckleberry Finn o Tom Sawyer, ya que los protagonistas viajan, navegan y se meten en líos perseguidos por delincuentes, mientras forjan su singular camaradería.
Describe la amistad improbable entre Zak, inocente y bondadoso joven con síndrome de Down fugado de la residencia de ancianos estatal que le acogía, y Tyler, tipo asocial con problemas desde la muerte de su hermano. Contra pronóstico, éste ayudará al otro en su peculiar sueño de conocer a un luchador de wrestling al que admira, y que podría introducirle en tan singular disciplina. Aunque les pisan los talones una cuidadora del centro, la dulce Eleanor, y dos matones que quieren saldar cuentas con Tyler.
Los debutantes Tyler Nilson y Michael Schwartz escriben y dirigen su film con buen pulso, con un desarrollo de la relación de los personajes protagonistas en línea con la oscarizada Rain Man. La idea, también con Eleanor, es subrayar la fuerza de los lazos que llevan a constituir una familia. Arriesgan y logran nota alta en el clímax de la pelea, arriesgadísimo, pues la línea entre lo sublime y lo ridículo, ya se sabe, puede ser muy tenue, y el caso es que funciona a la perfección.
Zack Gottsagen, que es realmente Down, demuestra una enorme naturalidad, al estilo de Jesús Vidal en la celebrada Campeones. Y está muy bien arropado por todo el reparto, donde Shia LaBeouf y Dakota Johnson saben mostrar su lado más encantador.
ULAS

Contenidos: S- (algunos detalles S-)
Reseña:
En el apartado de dirección artística y de vestuario, el resultado es muy notable, deudor en sus colores pastel y aire irreal de títulos como el infravalorado Toys, de Barry Levinson, pero con personalidad propia. Y se incluyen canciones y coreografías que resultan bastante resultonas.
La directora de Mujercitas y Lady Bird, con la ayuda de Noah Baumbach, su coguionista habitual, ha conseguido una película divertidísima e inteligente.Al festival cromático –e hilarante– se une la capacidad de contar una entretenida historia con múltiples capas. Una historia que empieza siendo una reivindicación quizás algo básica del feminismo, para después ponerse crítica con las visiones excluyentes, aprovechar para reflexionar sobre la crisis de la masculinidad, poner en valor la importancia de la individualidad y la complementariedad (ni hombres ni mujeres hemos nacido para ser accesorios de nadie), darle una importante cuchillada en forma de sátira a la sociedad de consumo y terminar con una historia de relación maternofilial muy similar a la que Gerwig contaba en Lady Bird.
Todo esto con un ritmo endiablado, con constantes golpes de humor e ironía y con su toquecito woke, todo hay que decirlo. Un toque que, como algunos de sus discursos, es lo calculadamente etéreo para no resultar molesto. Y es que parte de la inteligencia de la propuesta es que, a pesar de la profundidad de algunos temas, Barbie es una película capaz de reírse de sí misma, y de no tomarse demasiado en serio.
(Almudi JRD). Decine21.com Aceprensa.com
Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio (2011)

Paseando por el mercado viejo en compañía de su fiel perro Milú, el joven periodista Tintín descubre y adquiere una magnífica maqueta de un viejo barco, el Unicornio. Casi a renglón seguido dos personajes le ofrecen importantes cantidades de dinero por el preciado objeto, pero él declina ambas ofertas. De modo que más tarde, en su casa, le roban la maqueta. Y es que oculto en el mástil hay un viejo pergamino con la clave para dar con el magnífico tesoro que transportaba en su nave, tiempo atrás, el caballero de Hadoque. Para resolver el misterio de su paradero será clave la contribución del capitán Haddock, único descendiente del caballero, e incorregible borrachín.
PELÍCULAS

Reseña:
Un batería de heavy metal entra en caída libre cuando comienza a perder oído.Es una película de un ritmo lento, con bastantes silencios para transmitir el drama del protagonista, que se ha quedado sordo. El drama que se plantea es interesante, porque se trata de aceptar o no la sordera, y de cómo afrontar la vida. Se ve que algunos personajes, con sentido trascendente, la aceptan y buscan cómo poner su vida al servicio de los demás.
Por contraste, el protagonista está encerrado en sí mismo, quiere recuperar la vida que tenía antes, aunque en algún momento se da cuenta de que podría ser feliz ayudando a otros. También queda claro el daño que provocan las adicciones. La edición de sonido es destacable. (Almudí JD). Decine21: AQUÍ
Interesante drama inspirado en hechos reales, la peripecia vivida por una pareja, que formaban un dúo de “heavy metal', el batería Edgar Livengood y la vocalista Gazelle Amber Valentine. Aunque hubo un proyecto para convertir su historia en documental creativo en 2009, no llegó a buen puerto, y en cambio se estrena en 2020 esta película ficcionada, escrita por los hermanos Darius y Abraham Marder, con dirección del primero y banda sonora del segundo.
Ruben y Lou son pareja profesional y personal, ambos, muy enamorados, se han labrado una reputación como dúo de “heavy metal”, han grabado discos y dan conciertos con moderado éxito. Pero Ruben, que toca la batería, comienza a notar que su oído no funciona como Dios manda, es el inicio de una sordera que podría arruinar todo lo conseguido hasta ese momento, una vida nómada –Ruben y Lou viven en una caravana, y les encanta disfrutar de su libertad– y la superación de adicciones y problemas personales. Ante su discapacidad, Ruben reacciona con pánico. Tal vez podrían operarle, pero la cirugía tiene un coste y quién sabe si todo saldrá bien. Entretanto su carácter se enrarece, pero al fin dan con una solución provisional, Ruben ingresa en un centro para sordos, donde aprenderá a convivir con su mal y se manejará con el lenguaje de los signos. Pero el primer precio a pagar es la separación temporal de su amada Lou.
Más de diez años después de la no muy conocida Loot, Darius Marder entrega una película no sencilla, que aborda su trama con realismo, no existe ninguna concesión al sentimentalismo facilón. Los problemas que surgen, y el modo de encajarlos, con reacciones de rabia e impotencia, se comprenden perfectamente. Y atrapa el proceso de aprendizaje de Ruben, que se sumerge en una ardua aventura, la de aceptar su situación, para mirarla y convivir con ella, entendiendo que no es la única persona que sufre con su falta de audición. No todo tiene por qué tener arreglo, no somos omnipotentes, y hay que saber aceptar lo que toca, si no se puede resolver como nos gustaría. Como subtexto para los melómanos, podemos recordar que este film llega justo cuando se cumplen los 250 años del nacimiento de Beethoven, genial compositor que también se vio afectado de sordera, lo que no le impidió seguir creando música.
Por parte de los hermanos Marder se toma un importante riesgo, que consiste en hacer que el espectador comparta los problemas de oído del protagonista, de modo que tenemos pasajes silenciosos o con el sonido distorsionado, o sea escenas subjetivas que resultan incómodas, pero se trata de la misma incomodidad de Ruben, de modo que le entendemos mejor poniéndonos literalmente en su lugar. Y este original recurso funciona.
Toda la estancia en el campamento de sordos, que ocupa más de la mitad del metraje, podía haber sido pesada y reiterativa. Pero el film logra hacer muy atractiva la atención que presta a Ruben el responsable del centro, el igualmente sordo Joe, que le guía en su especial peregrinar, donde hay espacio para la satisfacción pero también para las decepciones. Tienen encanto los juegos con los niños, o las primeras clases con una profesora. Esta parte tiene un enfoque que hace pensar en la también valiosa cinta francesa El creyente.
Por supuesto hay que mencionar la maravillosa interpretación de Riz Ahmed, como el batería sordo, pero también están muy bien Olivia Cooke como su novia, y Paul Raci como el paciente maestro de Ruben.
Amaia y Javi se estrenan en Madrid como padres primerizos, acaban de tener su primera hija, Ione. Con empleos precarios, ella teletrabaja para una agencia de comunicación, y él es técnico de iluminación en obras teatrales, lo que le obliga a frecuentes viajes. Alrededor del parto los padres de Amaia, Begoña y Koldo, han echado un cable, pero toca volverse al pueblo donde viven, en el País Vasco. A Amaia le toca lidiar con el bebé, mientras intenta seguir teletrabajando y aguantar las ausencias de Javi. Demasiada presión, ante la que se viene abajo, finalmente se irá a casa de sus padres, que le echan una mano. Pero volver a convivir con ellos, y pasar en la práctica por algo parecido a una separación marital, le cuesta. A lo que se suma una nueva circunstancia, cuando la salud de Begoña se resiente.
En España casi se ha convertido en tradición que las óperas primas de nuevas directoras sean historias íntimas y familiares, que beben de la experiencia personal y respiran autenticidad. La lista es larga, pero se pueden citar a modo de ejemplo Verano 1993, Viaje al cuarto de una madre y Las niñas. Ahora llega, suma y sigue, Cinco lobitos, con la que se estrena en el largometraje Alauda Ruiz de Azúa, guionista y directora, y que le ha supuesto ser premiada en el Festival de Málaga.
Sorprende el pulso firme con que Ruiz de Azúa maneja su historia, centrada en cuatro personajes, cinco si contamos al “lobito” bebé. La cineasta tiene el acierto de no caer en la sensiblería, ni de ser demasiado obvia, y es muchas veces no hace falta explicitar las cosas para ser harto elocuente. De modo que el film recurre con acierto a la elipsis, a buen entendedor pocas palabras bastan.
Frente a tantas películas a cuyos responsables se les llena la boca de igualdad o feminismo, aquí vemos a mujeres que toman las riendas de sus vidas, lo que en tantas ocasiones significa, nada más pero nada menos, que vivir, como se dice literalmente, “la vida que te toca”, que al final es también, podríamos añadir, "la vida que eliges". No se puede tener todo, hay que tomar decisiones, conocer el valor de la palabra “sacrificio”, tan denostada en nuestros días, y darse cuenta de que las cosas valen la pena cuando se hacen por amor.
La película teje bien las relaciones de personajes, singularmente entre Begoña y Amaia, pero también de ésta con su padre Koldo, del matrimonio de los padres, de la joven y frágil pareja, apuntando a lo mucho que une una criatura recién nacida, que berrea y no deja dormir, pero que despierta sentimientos inefables, y forma parte de un proyecto común. No hay que ofrecer extensas listas de agravios, o desarrollar subtramas de antiguos amores, discusiones sin fin, o del sinsabor del dolor y la enfermedad. Basta sugerir, mostrar una mirada o pintar una reacción intempestiva, indicativas de que la procesión va por dentro. Definitivamente muchas veces menos es más, y se parece bastante a la realidad. El reparto está muy bien, desde luego ellas, mujeres fuertes, Laia Costa y Susi Sánchez, pero también ellos, Ramón Barea y Mikel Bustamante, que componen personajes que se esfuerzan por estar a la altura.Cinco lobitos
La historia triunfal de Peter, un hombre que escapa de la esclavitud confiando en su ingenio, su fe inquebrantable y un profundo amor por su familia, enfrentándose a sus perseguidores y a los implacables pantanos de Luisiana en su búsqueda de la libertad. La película está inspirada en las fotos de 1863 conocidas como "Whipped Peter", tomadas durante un examen médico militar, que aparecieron por primera vez en el semanario Harper's Weekl
La auténtica odisea del esclavo afroamericano Peter, célebre por su fuga de una plantación de Luisiana en marzo de 1863 hacia la libertad que garantiza la Declaración de Emancipación, y por la foto que le tomaron con su espalda desnuda llagada, que ha quedado para la posteridad como símbolo de la barbarie que pisotea la dignidad humana. El film describe su larga huida hacia Bâton Rouge, donde están las tropas de Lincoln en plena guerra de secesión, quedando atrás su esposa Dodienne y cuatro hijos. Sufre una persecución implacable a través de ciénagas, y aún descubrirá el horror de los campos de batalla.
Bill Collage, guionista de títulos como Exodus: Dioses y reyes y Assassin's Creed, rellena los huecos de este personaje real de quien se sabe más bien poco, y el veterano Antoine Fuqua se encarga de trasladar su libreto a imágenes de amplio lienzo y aire épico. Quizá la trama es algo elemental, básicamente tenemos un protagonista impelido por el amor de su familia y sostenido por su honda piedad cristiana, que en un entorno de naturaleza hostil y perseguidores inhumanos, tiene motivos para luchar por la supervivencia. Pero laten de fondo ideas potentes, y se sabe contraponer lo que es una fe bien arraigada con la paradoja de quien invoca la palabra de Dios, pero le niega con sus obras.
En todo caso, lo dicho sirve para entregar con tono dramático y épico imágenes impactantes de enorme fisicidad, donde se ha optado por una fotografía desaturada en su cromatismo para acercarla al blanco y negro, de modo que los colores apenas asoman, y desvaídos, con el rojo de la sangre, o el amarillo anaranjado de las fogatas, el resto se vislumbran en ocasiones, verdes, marrones, azules. Tal opción estética probablemente trata de seguir la estela de títulos como La lista de Schindler, aunque quizá habría sido más sensato decantarse por el blanco y negro puro duro.
El protagonismo corresponde a Will Smith, que sabe encarnar bien al duro protagonista, lo hace creíble así como todo su sufrimiento interior, portando armas, en la lucha cuerpo a cuerpo, o sosteniendo la mirada y la conversación, a veces mordiéndose la lengua, otras diciendo lo que toca decir. El resto del reparto lo componen actores poco conocidos muy bien seleccionados, el otro intérprete conocido es Ben Foster, perseguidor inasequible al desaliento que tiene una estupenda escena cuando con enorme cinismo explica que los negros son igual de seres humanos que los blancos, pero