El film relata la exhaustiva investigación que llevó a cabo Lee Strobel, ateo declarado, para intentar desacreditar las creencias del Cristianismo. El motivo: la conversión de su esposa Leslie, un hecho que ponía en peligro a su matrimonio y que afectó a su propia estabilidad interior. La indagación va a suponer una fuerte conmoción en su vida.
Película basada en hechos reales, documentados por el propio Lee Strobel en un libro que se convirtió en superventas. La cinta realiza un acercamiento respetuoso con cualquier punto de vista, también el del no creyente, pero haciendo una exposición atractiva y bien fundamentada acerca de los motivos de credibilidad del cristianismo.
El guión de Brian Bird sigue con acierto el clásico y sólido esquema de las películas de chicos de la prensa, aquí con una doble indagación, la que el periódico ha encargado al protagonista, y una muy personal, y que puede cambiar toda su cosmovisión, el modo en que encara la existencia. Las interpretaciones son buenas. (Almudí JD). De
Días antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial. A los pocos días de convertirse en primer ministro de Gran Bretaña, Winston Churchill (Gary Oldman, nominado por la Academia) debe hacer frente a una de las decisiones más difíciles de su carrera política: negociar un tratado de paz con la Alemania nazi o mantenerse fiel a sus ideales y a la libertad de una nación. Con las imparables fuerzas nazis adentrándose en Europa Occidental, la amenaza de una invasión inminente, un pueblo que no está preparado, un rey escéptico y su propio partido conspirando en su contra, Churchill, a pesar de vivir el instante más oscuro, guiará a una nación e intentará cambiar el curso de la historia mundial.
Joe Wright acierta al centrarse en un momento distinto de la vida del líder británico más valorado de todos los tiempos, cuando en 1940 el parlamento fuerza la dimisión del primer ministro, Neville Chamberlain, que no ha sabido gestionar la amenaza de Adolf Hitler. Su partido se ve obligado a elegir como sustituto a Winston Churchill, desprestigiado por instigar la desastrosa batalla de Gallipoli durante la Gran Guerra, cuando ejercía como Primer Lord del Almirantazgo, pero que es el único de sus candidatos que acepta la oposición.
Aquí estamos ante un thriller político en el que la principal guerra se libra entre el protagonista y sus rivales. Aprovecha que cuenta como colaboradores a los inspirados Bruno Delbonnel, habitual director de fotografía de los hermanos Coen y Jean-Pierre Jeunet, y Dario Marianelli, su músico de siempre. Con esto le saca gran partido al guión, absolutamente redondo, del especialista en vidas reales Anthony McCarten (La teoría del todo), que consigue meter al espectador del siglo XXI en el pensamiento de la época, cuando aún se podía llegar a pensar que Hitler podría tener clemencia con Inglaterra si se rinde a tiempo.
Resulta impresionante el trabajo de Gary Oldman, a priori una opción nefasta para interpretar al protagonista por su absoluta falta de parecido. Pero pese a la extremada caracterización, a base de maquillaje prostético, el actor consigue resultar creíble sin perder expresividad, y sobre todo humanizar a un personaje mitificado por su peso en la historia. Estamos ante uno de esos trabajos milagrosos que se recuerdan siempre. Las interpretaciones son muy buenas. (Almudi JD). Decine
Decidida a convertirse en abogada, la joven de origen árabe del extrarradio Neïla Salah se matricula en una importante facultad de París. No empieza con buen pie, ya que llega tarde a su primera clase, impartida por Pierre Mazard, polémico provocador, que la humilla por su falta, con algunos comentarios xenófobos. Denunciado por los alumnos, el rector propone al profesor una forma de redimirse para no tener que expulsarle y salvar la imagen del centro: preparar a su alumna para el concurso nacional de debate.
Reconocido actor que ha participado en producciones de Hollywood como Munich o La intérprete, Yvan Attal debutó como realizador en 2001 con la simpática comedia Mi mujer es una actriz, llena de elementos biográficos en torno a su matrimonio con la célebre Charlotte Gainsbourg, con la que tiene tres hijos. Su quinto trabajo tras las cámaras ha logrado tres candidaturas a los premios César, en las categorías de película, actor y actriz revelación.
Película ideal para proyectar en las escuelas, por su apología de la inteligencia y el razonamiento, y también porque subraya la importancia de encontrar un buen profesor, capaz de transmitir conocimiento, se diría que independientemente de sus motivaciones o su moral personal. El propio Attal ha coescrito con otros autores un guión, que se distingue por sus diálogos, no sólo excelentes, sino que consiguen abordar sin pedantería cuestiones como el valor de tener razón, y de saber llevar una discusión, independientemente de estar en la verdad. El docente protagonista se apoya en el clásico “El arte de tener razón”, de Arthur Schopenhauer, repasando algunas de sus 38 métodos para ganar una discusión, independientemente de la posición que se defienda… ¡como si se trata de la eutanasia masiva de la población!
En este sentido, Daniel Auteuil ofrece una lección interpretativa, no se dan datos que expliquen por qué su personaje se ha convertido en un cínico, pero con su trabajo deja intuir que ha sufrido dolor. Forma buen tándem con la joven Camélia Jordana (O los tres o ninguno), que aporta una enorme espontaneidad, y una fresca predisposición a la risa que cuadra muy bien con su personaje. Como buena película de encuentro entre dos personajes que se cambian para siempre el uno al otro, pese a sus prejuicios iniciales, sobra el resto del reparto, pese a la buena labor como secundarios de Nicolas Vaude (el rector) o Yasin Houicha (el conductor que encandila a la protagonista). La puesta en escena parece responder a esa sencillez que se reivindica para comunicar mejor, aunque destacan sobre todo las hilarantes secuencias en las que los protagonistas preparan sus habilidades dialécticas en un vagón de metro.
Sinopsis oficial
Una razón brillante
Neïla Salah es una joven del extrarradio parisino que sueña con ser abogada. Se matricula en la Facultad de Derecho más importante de París, pero el primer día de clase Neïla tiene un enfrentamiento con Pierre Mazard, un profesor polémico, conocido por ser provocativo y por hablar fuera de tono. Obligados por la Universidad, profesor y alumna tendrán que preparar juntos un concurso de debate nacional. Aunque cínico y arrogante, Pierre podría ser el entrenador perfecto para las ganas de aprender que tiene la entusiasta Neïla... pero para ello tendrán que ser capaces de superar sus propios prejuicios. Dos mundos paralelos que, poco a poco, se acercan hasta forjar una relación tan disparatada, divertida y sólida como inesperada, una relación