sábado, 23 de enero de 1999

Hoy empieza todo

 

7 /10decine21





01h 57 min | Drama
Público apropiado: Jóvenes
8
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Título original: Ça commence aujourd'hui
Año: 1999
País: Francia

Crítica Hoy empieza todo (1999)

La aventura de educar

El director francés Bertrand Tavernier maneja un tema de enorme calado: la educación. En torno orquesta una historia, la de Daniel, director de una guardería en Hernaing, un pueblecito de un área deprimida del norte de Francia. Con estilo naturalista, Tavernier presenta la vida de un educador, preocupado sinceramente por los problemas de los niños y sus familias. Se trata de uno de esos héroes anónimos, desconocidos del gran público. No es perfecto, pero hace cada día su papel: no se limita a cumplir un horario, o a tragarse situaciones injustas, como quien no se da cuenta de lo que pasa. Uno de los mayores méritos del film es el matiz, que ayuda a la credibilidad: lo fácil era caer en la denuncia maniquea de ministerios e inspectores, en contraposición al profesor superhéroe o a las sufrientes familias; y Tavernier lo evita. Existen personas insensibles o derrotadas de antemano, en el ayuntamiento o en educación; pero también las hay que se esfuerzan por usar los medios de que disponen; y el director sabe mostrar las dos caras de la moneda.

El título del film es, ya, toda una declaración de principios. Dificultades en la vida personal y profesional las habrá siempre; pero frente al lamento por los fracasos del pasado (o por la gloria de éxitos que ya... pasaron) y las fantasías acerca del porvenir, no hay que olvidar nunca que "hoy empieza todo", que en el momento actual es cuando uno tiene la posibilidad de mejorar las cosas, de ocuparse de los demás. Con tal principio trabaja Daniel (una magnífica composición del actor Philippe Torreton), que tiene bien aprendida una lección: la victoria de ayer no tiene por qué impedir la derrota de hoy, hay que dar la batalla cada día

sábado, 9 de enero de 1999

La fortuna de vivir

 



La fortuna de vivir

Francia, años 30. Marismas del río Loire. Allí viven, modestamente, Garris y Riton, amigos inseparables. El primero, soltero, está a punto de encontrar su gran amor. El otro, casado, y con varios críos, es buen tipo pero siempre acaba metido en líos; él es la razón de que Garris aguante la vida en las marismas: para sacarle de apuros. Uno es la pelea que mantiene con un boxeador profesional, que promete venganza.

La amistad entre Garris y Riton, dos personajes con un aire de Quijote y Sancho Panza, es puesta a prueba en varias situaciones comprometidas. Pero su lealtad mutua resulta inquebrantable. Jean Becker, que adapta una novela de Georges Montforez, rodea a los dos protagonistas de tipos entrañables, amigos también: Amedée, soñador y devorador de libros, enamorado inconfeso de una viuda; Tane, el maquinista del tren; y Pépé, un anciano rico, dueño de una próspera fábrica, que logró salir de la miseria de las marismas, pero que no ha abdicado nunca de sus convicciones.

Gozada de película. Canto a la amistad –con todo lo que conlleva: generosidad, sacrificio, perdón, dedicación de tiempo...– y a la 'joie de vivre', manifiestada en el disfrute de las pequeñas cosas de la vida. El film, contado desde la óptica de la hija pequeña de Riton, conjuga comedia y melodrama, con un ritmo delicioso, muy de Jean Renoir, en medio de un hermoso entorno rural. La magnífica definición de personajes facilita el éxito de pasajes conmovedores, como el formidable final.



La joven y el mar